CARTA PASTORAL DE PENTECOSTÉS 2011
CONVOCATORIA A LA ASAMBLEA DIOCESANA DE PASTORAL

 

1º Parte – Para ser leída públicamente, a todo el Pueblo de Dios; en las Misas del Domingo 19 de Junio de 2011, Solemnidad de la Santísima Trinidad

ANIMADOS POR EL ESPÍRITU, RECONOCEMOS LOS LUGARES DE ENCUENTRO CON JESUCRISTO.

Queridos hermanos en el Señor, celebrando el misterio de la Santísima Trinidad, me comunico nuevamente con ustedes, compartiendo esta Carta Pastoral, nacida en el cenáculo de Pentecostés. Comienzo con una hermosa expresión de San Pablo, que hoy hago mía en ustedes:

“Si la exhortación en nombre de Cristo tiene algún valor, si algo vale el consuelo que brota del amor o la comunión en el Espíritu, o la ternura y la compasión, les ruego que hagan perfecta mi alegría, permaneciendo bien unidos. Tengan un mismo amor, un mismo corazón, un mismo pensamiento”. (Filipenses 2,1-2)

   Con el nuevo Objetivo General:  “Renovemos el Encuentro y el Anuncio de Jesucristo Vivo”, Opción del Camino hacia una Pastoral más Orgánica y Participativa, nos sentimos convocados por el Espíritu Santo a la Asamblea Diocesana de Pastoral, para ser testigos de Jesús Resucitado.

   “El Espíritu Santo que nos anima, es el mismo que impulsó a Jesús. Él nos hace participar de la vida y de la misión del Salvador” (cf. NMA 3).

   Para el mundo de hoy, parece que Dios no vive en la Ciudad, que Dios está ausente, la persona de Jesucristo pasa inadvertida. Aquella primera comunidad cristiana, como nosotros, se sentiría impotente frente a tanto aturdimiento.

   La Solemnidad de la Ascensión nos hizo reconocer la vuelta de Jesús al Padre: “les aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrará” (cf. Jn 16,20); y así nos conviene que sea, porque la presencia de Cristo junto al Padre es nuestro triunfo al ver a la humanidad totalmente restituida: “Aquel día no me harán más preguntas. Les aseguro que todo lo que pidan al Padre, él se lo concederá en mi Nombre” (cf. Jn 16,23).

   Cada uno de nosotros estamos en nuestras cosas, en nuestros espacios; sin embargo, en estos días de Pentecostés, sentimos que la comunión que vivimos es un signo de los tiempos.

  Aunque no estemos reunidos al mismo instante, en un único techo como aquella comunidad, nuestro ardor se conjuga en que el Espíritu Santo está y nos hará salir de nuestros temores: “cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo. (cf. Jn 16,13).

   En estos días siento en mi corazón, muy cercana, la presencia de María, Madre de Jesús y Madre de la Iglesia. Ruego a Dios para que también ustedes sientan esta cercanía de la Madre de Dios; especialmente los que sufren.

   Siento también en mi corazón de Obispo la cercanía de los Apóstoles Pedro y Pablo con quienes comparto el mandato de Jesús: “Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos” (cf. Mt 28,19). Y me uno a las 60 horas de Adoración Eucarística, por los 60 años de Sacerdocio del Papa Benedicto XVI.

   Queridos hermanos en el Señor, con quienes comparto la Vocación a la Vida, la misma expresión de Fe, las aspiraciones de la Esperanza Cristiana y la única exigencia del hombre, que es el Amor… recuerdo con alegría: A Mons. Jorge Carreras, a quien le tocó poner en marcha una Diócesis que se iniciaba a pocos años del Concilio Vaticano II, pero creo que la Exhortación Apostólica Evangelli Nuntiandi, (Sínodo 1974), lo habrá iluminado y proporcionado los elementos necesarios para aquél momento histórico.

   Al querido Mons. Rodolfo Bufano, a quien le tocó dar continuidad al trabajo pastoral a través de Puebla, y las Líneas Pastorales para la Nueva Evangelización (CEA 1990).

   A Mons. Jorge Menvielle quien celebró junto a ustedes el Jubileo del Año 2000, inaugurando el Tercer Milenio con los aportes del Beato Juan Pablo II en su Carta Novo Millennio Ineunte (2001), generando junto a todo el Episcopado Argentino las Líneas de “Navega mar adentro”(2003).

   A nosotros nos toca continuar sus huellas.

   Jesús ha rezado al Padre por nosotros: (cf. Jn 17,20). “No ruego solamente por ellos, sino también por los que gracias a su palabra, creerán en mí” .

   “En el pueblo de Dios, ‘la comunión y la misión están profundamente unidas entre sí … La comunión es misionera y la misión es para la comunión’

   En las Iglesias particulares, todos los miembros del Pueblo de Dios, según sus vocaciones específicas, estamos convocados a la santidad en la comunión y en la misión. (Doc. Aparecida, Nº 163)

   Queridos hermanos, estas palabras recibidas del Documento de Aparecida nos dan el marco de referencia de lo que estamos viviendo. No las he elegido para que justifiquen nuestra tarea pastoral, sino porque muestran la comunión de espíritu con los hombres y con los pueblos de América.

   Como lo he aconsejado en las visitas pastorales a las comunidades, hoy también los invito a leer, meditar, y a encarnar en nuestras vidas este Capítulo nº 5 del Documento de Aparecida:  “La Comunión de los discípulos Misioneros en la Iglesia”

   De esta manera renovaremos el “llamado de Jesús a vivir en comunión” (Doc. Aparecida, 5.1); se restablecerán también “los lugares eclesiales para la comunión” (Doc. Aparecida, 5.2); comprenderemos mejor a los “Discípulos misioneros con vocaciones específicas” (Doc. Aparecida, 5.3); y a “los que han dejado la Iglesia para unirse a otros grupos religiosos” (Doc. Aparecida, 5.4); muy unidos al “Diálogo ecuménico e interreligioso” (Doc. Aparecida, 5.5).

   No hemos improvisado nuestro camino pastoral, ya está por llegar lo que estábamos esperando; nos preparamos para iniciar una nueva etapa pastoral.

    Por eso, en el marco favorable de un nuevo Pentecostés para toda la Diócesis de San Justo, invito a todo el Pueblo de Dios a permanecer en estado de Oración y de Asamblea Diocesana”; y a participar con entrega generosa, en el “Camino que estamos transitando …”.

   Quiero invitar especialmente a todos los niños de las Parroquias, Colegios e Instituciones a DIBUJAR UN TREN QUE TENGA: locomotora y vagones, con las vías, las estaciones del andén y con muchas personas … ¡DONDE LOS COLORES Y LA ALEGRÍA NOS INVITEN A SUBIR! Tienen tiempo hasta el 9 de Julio, ya que ese día, en el Colegio Parroquial de San Justo, tendremos “Nuestra Asambleas Diocesana de Pastoral”.

   Sacerdotes, Diáconos, Seminaristas, Consagrados, Ancianos, Enfermos, Familias, Niños; Comunidades Parroquiales y Educativas … los abrazo con mi Bendición pastoral en Cristo y María.

¡DIOS ES AMOR!

Baldomero Carlos Martini
Obispo de San Justo

[Parte 1] - [Parte 3]
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