MENSAJE EPISCOPAL PASCUA 2005

"QUE LA LUZ DE CRISTO GLORIOSAMENTE RESUCITADO DISIPE
LAS TINIEBLAS DE LA INTELIGENCIA Y DEL CORAZÓN"

 

   Con mucho gozo, les deseo a todos ustedes, mis queridos hermanos, una ¡Feliz Pascua de Resurrección!. Pido al Espíritu Santo que la Pascua sea una fiesta muy íntima en el corazón de cada uno, de cada familia y de cada Comunidad.

   Un profundo convencimiento llena mi corazón y es éste: "¡Ha resucitado Cristo, mi Esperanza!". Espero y ruego, para que todos tengamos en los más profundo, la experiencia de los discípulos: "Ellos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor y El, les dijo ¡La paz esté con ustedes!. (Jn 21) La alegría y la paz como frutos, que brotan de Cristo resucitado.

   Durante la Cuaresma y en estos días de Semana Santa nos hemos preparado para vivir esta Pascua, como un paso del Señor muy especial, en nuestra Iglesia, que peregrina en San Justo; en cada familia, como pequeña iglesia; y en la vida de cada uno de nosotros, si le hemos abierto las puertas del corazón.

CRISTO RESUCITADO ES EL HIJO, QUE NOS HACE HIJOS Y HERMANOS
   En estos tiempos en que no se tiene muy en cuenta el ser padres y ser madres, por las ideologías que abundan para desintegrar la sociedad, la Pascua de Jesús nos hace respirar la saludable belleza y grandeza de tener un Padre que nos ama y de sabernos hijos de Dios llamados para amar.

   La Liturgia bautismal de la Vigilia Pascual nos lo hace experimentar y vivir.

   Miremos con fe y centremos nuestra existencia en el Resucitado para que dentro de cada uno maduren los sentimientos del Hijo , que nos pone en el corazón del Padre, que lo resucitó por su Espíritu y nos hace vivir como hermanos de todos los hombres y con todo lo que esto significa.

CRISTO RESUCITADO ES LA LUZ QUE DISIPA TODAS LAS TINIEBLAS
   El cirio Pascual nos recordará esta verdad: Cristo es Luz. Verdad que tiene que hacerse carne en cada uno de nosotros para iluminar la realidad argentina que nos rodea y nos entristece por muchas cosas que suceden.

   Debemos ponerle nombre a las tinieblas que nos quitan la alegría y ponen obstáculos a la paz.

   Las tinieblas que hoy tienen el rostros de mentiras e injusticias, rostros de violencia y corrupción, rostros de prepotencia y atropellos , rostros de propuestas fáciles, de creencias supersticiosas o fundadas en "fábulas ingeniosamente inventadas" para manipular voluntades. El pasado no debe desintegrar el presente y olvidar el futuro de grandeza al que estamos llamados como nación. ¡Señor, que tu Luz, disipe nuestras tinieblas! Las del corazón y las de la Patria.

CRISTO RESUCITADO ES LA VIDA PLENA QUE TRIUNFA SOBRE LA MUERTE
   En el corazón de la Belleza de la Pascua nos encontramos con la grandeza del amor de Dios y del anuncio más pleno del Evangelio de la Vida.

   Pero parece que se ha orquestado todo un proceso de desintegración de nuestra sociedad para fomentar la incultura de la muerte que no tiene en cuenta a todo el hombre y a todos los hombres y menos al bien común de los más débiles.

   Los errores no se deben solucionar con un crimen. Me refiero a una mentalidad y campaña antinatalista y abortista de una argentina despoblada.

   El aborto es un crimen abominable y despenalizarlo es hacernos cómplices del más terrible holocausto de inocentes y la más criminal violación de los derechos humanos.

   Siento mucho dolor, por declaraciones, solicitadas y actitudes que fomentan en última instancia el menosprecio de la vida.

   ¿Si Madre Teresa de Calcuta viniera hoy a la Argentina y dijera lo que dijo en otra nación sobre la matanza de los niños inocentes, pediríamos también su expulsión del País, por anunciar el Evangelio?

   Que la Gracia de esta Pascua nos haga superar el proceso de muerte por la luminosa cultura de la vida, en las leyes, en la educación, en la salud y sobretodo en el corazón de cada familia y de cada mujer.

EL CRISTO PASCUAL ES EL PAN VIVO PARA VIDA DEL MUNDO
   En la Eucaristía nos encontramos con el Señor Resucitado, que no abraza con su humanidad glorificada para que seamos hombres y mujeres nuevos, fermentos de una nueva civilización la Civilización del Amor que supera la del egoísmo, del odio y del resentimiento.

   Cristo que hace nuevas todas las cosas y los corazones, nos invita a ser instrumento de su Paz y de su Amor en una Argentina enferma por falta de espiritualidad y traicionada por la apostasía y la indiferencia de muchos bautizados.

   María, Nuestra Señora del Sábado Santo, la que esperó contra toda esperanza nos acompañe para que esta Pascua nos resucite a todos y resucite todo lo que está muerto dentro de nosotros, de nuestra familia y de nuestra sociedad Argentina.

   Con todos los que desde su dolor se dejaron atraer por Cristo desde la Cruz (Jn 12,32) los bendigo y los abrazo con mi amor de padre y hermano.

¡DIOS ES AMOR!
Baldomero Carlos Martini
Obispo de San Justo

¡JESÚS ES EL SEÑOR!, CON ALEGRÍA LO ANUNCIAMOS

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