"Hacia un plan nacional contra la discriminación"

Breve análisis de monseñor Baldomero Carlos Martini, obispo de San Justo
del anexo al decreto 1086/2005 del P.E.N. titulado
"Hacia un plan nacional contra la discriminación.
La discriminación en la Argentina. Diagnóstico y propuestas"

 

   El documento comienza con ciertas consideraciones generales, y culmina con diversas propuestas concretas. Siguiendo ese orden, comenzaré refiriéndome a los aspectos generales del propuesto plan nacional.

   En primer lugar, llama la atención que, pese a las continuas apelaciones a los derechos humanos, el principal de tales derechos -al punto que sin él los demás no pueden siquiera existir-, que es la inviolabilidad de la vida humana, no sólo es ignorado en el documento, sino que también se pretende eliminarlo, para las personas por nacer, que son el grupo social más inocente e indefenso, y cuya vida es inviolable, conforme lo reconocen nuestra Constitución Nacional, la Convención Americana sobre Derechos Humanos y la Convención sobre los Derechos del Niño, en especial por la reserva realizada por nuestro país, al ratificarla.

   A más de esa observación fundamental, llama poderosamente la atención el enfoque "patológico" del trabajo. Con ligereza, se acusa de victimaria y discriminadora, a toda la sociedad argentina, no sólo la actual, sino también a todas las generaciones precedentes. Tal acusación indiscriminada es radicalmente injusta e inaceptable.

   Otro aspecto digno de ser subrayado, es la falta de rigor intelectual en numerosos pasajes del documento. Entre decenas de ejemplos, cito apenas los siguientes: a) se afirma -contra toda evidencia-, que la falta de educación sexual en las escuelas, sería la causa de los 110.000 nacimientos anuales, de madres entre 10 y 19 años. Muy por el contrario, la experiencia universal enseña que, en todos los países que implantaron la educación sexual, no cesan de aumentar las tasas de maternidad adolescente; b) se afirma contra la verdad histórica, que la República Argentina se habría constituido negando las raíces históricas americanas, y "usurpando" sus territorios; c) que la comedia de W. Shakespeare, "El mercader de Venecia", sería "antisemita"; d) se falsean los datos elaborados por el Ministerio de Salud de la Nación, al sostenerse que habría 92 muertes maternas debidas a abortos, por cada 10.000 nacidos vivos. Tal cifra supera la cantidad de muertes de mujeres entre 15 y 45 años, por todas las causas posibles, reportadas por dicho Ministerio el último año, lo cual evidencia lo grosero de la falsedad estadística; e) falsifica la historia, al colocar a la Iglesia Católica, como si hubiera sido enemigo de los pueblos autóctonos.

   También es digna de mención la falta de realismo del trabajo, especialmente en lo referente a las responsabilidades políticas de los gobernantes contemporáneos, en hechos gravemente discriminatorios, y que son de conocimiento público; por ejemplo: a) el impacto ruinoso en las jubilaciones privadas, del canje de los títulos públicos realizado el año 2.005; b) la inexistencia de políticas públicas tendientes a lograr el pleno empleo; por el contrario, muchas medidas gubernamentales han causado la pérdida de fuentes de trabajo; c) ignora la carencia absoluta de medicamentos en los hospitales públicos, cuyo único insumo existente, son contraceptivos -muchos de ellos con efecto abortivo-, y que previenen los embarazos, que no son ninguna enfermedad; d) soslaya la evidente discriminación a los fieles católicos, con hechos graves como la fallida violación del Concordato con la Santa Sede, pretendiendo la remoción del Sr. Obispo Castrense, para congraciarse con un funcionario que en lugar de promover la vida y la salud de los argentinos, propone el homicidio intrauterino; o las varias muestras blasfemas, patrocinadas por entes gubernamentales, despreciando la libertad religiosa de todos los argentinos.

   Un aspecto relevante del documento bajo análisis, es el desconocimiento de ciertas verdades indiscutibles, en torno a la conducta homosexual, tales como: 1) lo patológico de tal conducta, y la necesidad del reconocimiento de tal carácter, para lograr la curación de quien la padece; 2) el carácter antisocial de la homosexualidad, pues si todos los seres humanos vivieran conforme tal estilo vital, la humanidad desaparecería en pocos años más; 3) precisamente por su carácter radicalmente antisocial, toda equiparación con los beneficios legales otorgados al matrimonio, implican una discriminación injusta por parte del colectivo homosexual, en perjuicio del resto de la sociedad y, obviamente, del bien común político. En pocas palabras, con la excusa de no discriminar a los grupos homosexuales, se los privilegia, discriminando así a todos los ciudadanos.

   Finalmente, los padres quedan marginados absolutamente de la educación de sus hijos, en todo lo que atañe a su vida sexual. Tal aspecto fundamental de la personalidad, según los redactores del documento, debería quedar bajo la potestad exclusiva y excluyente del Estado. Ahora bien, todo ello es francamente contradictorio con las quejas del trabajo, sobre la ineficacia estatal para alfabetizar a nuestros habitantes. Es obvio que si el Estado es incapaz de enseñar a leer y escribir, es absolutamente imposible que pueda educar a los alumnos, en materia tan difícil y sensible, como la recta vivencia de la sexualidad humana.

   A estas consideraciones generales, debo añadir la obvia oposición, por motivos racionales, a determinadas propuestas concretas que, según el documento, deberían pasar por el Congreso Nacional. Entre ellas, menciono las siguientes, poniendo entre paréntesis el número de propuesta que figura en el documento:
-La ratificación por parte del Senado, del Protocolo Opcional de la Cedaw, sin reservas ni cláusulas interpretativas que defiendan la inviolabilidad de la vida humana desde el momento de la concepción, y facultando a los particulares a denunciar a la Nación Argentina, ante el organismo administrativo de monitoreo del tratado. Esto significaría renunciar a la soberanía jurídica nacional, y abrir las puertas a despenalizar el aborto (n° 3).
-La legalización de la prostitución (n° 18) y el reconocimiento de asociaciones de meretrices (n° 52) y de homosexuales (n° 53).
-El otorgamiento de derechos similares a los matrimoniales, para las personas del mismo sexo (n° 19), otorgamiento de privilegios jubilatorios a los homosexuales (n° 20), la autorización de intervenciones quirúrgicas, que aparentan un imposible "cambio de sexo" (n° 21) y la promoción de la homosexualidad en textos escolares (n° 163).
-La eliminación de los símbolos religiosos en los ámbitos públicos, con lo que se discrimina a la gran masa de la población argentina, que es creyente (n° 74).
-La insistencia en universalizar el mal llamado "programa nacional de salud sexual y procreación responsable". Los pocos estudios estadísticos disponibles, demuestran que dicho programa ha causado una verdadera pandemia, de enfermedades de transmisión sexual (n° 94 y 95)
-La introducción de la mal llamada "educación sexual" en las escuelas, al margen de los derechos y deberes que comporta la patria potestad, y en violación de la declaración interpretativa a la Convención sobre los Derechos del Niño, efectuada por nuestro país al ratificarla, y que tiene rango constitucional, a tenor del art. 75 inc. 22 de la C.N. (n° 164).
-La ideologización del personal sanitario, impregnándolo del denominado "enfoque de género" y la "orientación sexual", lo cual implica la promoción del homosexualismo (n° 185).
-La promoción de la mal llamada "salud reproductiva", que en rigor de verdad debería denominarse "enfermedad esterilizante", porque implica la entrega masiva y gratuita de elementos que impiden la procreación, y que provocan daño a la salud de las mujeres usuarias. Se propone la legalización de las esterilizaciones por motivos de control natal, que violan los derechos a la integridad física y a la salud, de raigambre constitucional. Además, el documento es explícito en preconizar la despenalización del aborto procurado (n° 234, 236, 237 y 238), que es la discriminación mayor que puede hacérsele a cualquier ser humano inocente: quitarle la vida.

   Esperando que este aporte le ayude a Ud. y a todos los Señores y Señoras Senadores a cumplir con la alta misión de velar por la dignidad de todo el hombre y de todos los hombres de nuestra querida Patria.

   Le envío además para Ud y especialmente a los Señores Senadores el Comunicado del Episcopado a través de su Comisión Permanente sobre el mismo tema.

   También le envío el Comunicado del Secretariado Nacional para la Familia sobre el posible tratamiento del proyecto sobre esterilización o mutilación.

   Reciba mi cordial abrazo, hecho Bendición y oración.

Baldomero Carlos Martini
Obispo de San Justo

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