CARTA PASTORAL DE PASCUA 2011
Dios nos dice a cada uno: “Elige la vida y vivirás tú y tus descendientes (Dt.30,19)”

 

   Queridos hermanos y hermanas:

¿QUÉ ES LA CUARESMA?
   La Cuaresma es un tiempo muy rico para entrar dentro nuestro y descubrir la verdad de nuestra vida. Es un momento fuerte para peregrinar hacia dentro del Corazón de Cristo que es la Verdad en persona, quien nos revela el Plan amoroso de Dios sobre nuestra vida y misión.

   Él Señor, con el esplendor de su Amor hecho Cruz, nos ilumina desde lo más profundo con este llamado: “transfórmense interiormente, renovando su mentalidad, a fin de que puedan discernir cuál es la voluntan de Dios: lo que es bueno, lo que agrada , lo perfecto”( Rm 12,1)

   Es una gracia para hacer memoria de nuestro Bautismo y prepararnos para celebrar la Pascua, encontrarnos con la Vida que supera la muerte. ¡Cuántas realidades de muerte nos invaden!

   El Papa Benedicto nos enseña: que “mediante el encuentro personal con Nuestro Redentor y mediante el ayuno, la limosna y la oración, vivamos, el camino de conversión hacia la Pascua, que nos lleva a redescubrir nuestro Bautismo … Este es un tiempo favorable para reconocer nuestra debilidad, acoger con sincera revisión de vida, la Gracia renovadora del Sacramento de la Penitencia y caminar con decisión hacia Cristo”. El nos anuncia el Evangelio de la Vida, como el corazón de todo su Evangelio. Mis hermanos: Esta será la Cuaresma de la Vida, para tener el coraje de superar todas las realidades de muerte, lo que mata al hombre, llamado por Dios a la Vida.

1. LA VOCACIÓN DE CADA UNO ES CONVERTIRNOS A LA VIDA
   Tengan presente mi Carta Pastoral de Adviento y Navidad, donde les ofrecí un mensaje para que lo desarrollemos, ampliándolo, en la formación permanente y encarnada de cada uno, en este año dedicado a la Vida y a las Vocaciones. Hemos descubierto en el camino pastoral, desde las necesidades de la gente, que debemos centrarnos en la Palabra de Dios y en la Eucaristía para una transformación hacia dentro y empeño hacia afuera, como Iglesia en permanente estado de Misión. Invito a partir de Cristo, que es la Vida, gritar con vocación de amor y ardor, el Evangelio de la vida. Su Palabra es luz y verdad que nos hace andar como cristianos.

   Nos dice el Señor: “Hoy pongo delante de ti la vida y la felicidad, la muerte y la desdicha. Pero si tu corazón se desvía y no escuchas, si te dejas arrastrar y vas a postrarte ante otros dioses para servirlos … se perderán irremediablemente … Yo he puesto delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Elige la vida y vivirás tú y tus descendientes, con tal que ames al Señor, tu Dios, escuches su voz y le seas fiel.” (Dt. 30,15-20). Esta Palabra toca las fibras más íntimas de nuestro caminar cuaresmal. Un programa de vida para cada uno. Todos somos responsables de que el hombre deje de ser víctima de otros hombres, deje de ser objeto, para ser respetado como sujeto capaz de responder. Ciudadanos, capaces de construir juntos una Patria de hermanos , donde se respeten todos los valores y derechos que brotan de la dignidad de la persona humana. Concientes de que la Vida es la clave para todo lo demás.

   Al comenzar esta nueva Cuaresma, con el ayuno y la imposición de las cenizas, Cristo, el Señor, nos mira con amor y nos interpela a que cambiemos el corazón y el obrar de cada día , nos dice: “El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia!”. Convertirnos a Jesús conlleva mirarlo todo desde su Evangelio y dejarlo entrar a Él, en nuestra vida, para que nos transformemos en instrumentos de su amor, su alegría y su paz.

2. DEJÉMONOS CAUTIVAR POR LA BELLEZA DE LA VIDA Y DE LA VOCACIÓN
   La Cuaresma nos prepara para celebrar la fiesta de la Vida , que es Cristo mismo, dando su vida para que nosotros la tengamos en abundancia y la vivamos en plenitud.

   En el encuentro con Cristo, que es el Camino , la Verdad y la Vida, descubrimos a un Dios que es Padre, y que da la Vida para siempre. Somos llamados a vivir como sus hijos , con una misión y un destino eterno. Dentro de este Don que hizo decir a un Padre de la Iglesia : “¡Reconoce , oh cristiano, tu dignidad!”, Queremos renovarnos como hijos de Dios y hermanos de todos, para una Argentina mejor y una Iglesia más santa y misionera.

   Nuestro primer llamado, es a la vida, y en estos tiempos de menosprecio por la vida, es bueno y necesario, descubrir su belleza y la vocación de aceptarla, defenderla , promoverla y cuidarla.

   “Desde su nacimiento la Iglesia de Cristo entiende su misión en el mundo como una celebración, un anuncio y un servicio a la Vida. A lo largo de sus dos mil años de existencia, promovió una cultura de la vida. Lo hizo a través de las obras de ayuda a los más necesitados”… (CEA)

   En la vocación de la Iglesia, al amor a todos y especialmente a los menos amados y más frágiles se nos hace patente la belleza de las Vocaciones al Sacerdocio, al Diaconado, a la vida consagrada y laical. La Iglesia existe para evangelizar y para que nos encontremos con la Vida.

   En este primer año de la Novena de años, hacia el Jubileo Diocesano estamos llamados a descubrir la belleza de la vocación especial en la vida del Pueblo de Dios. Todos somos responsables de una pastoral vocacional que nos ayude a vivir la de cada uno. En la Cuaresma profundizamos la Vocación común a ser cristianos, a vivir con alegría la renovación bautismal y como Comunidad de fe, hacer todo lo necesario para que no nos falten los obreros de la Mies y de la Viña del Señor. Cristo necesita hombres, para hacerse presente como Pascua en el Altar y en el anuncio de su Palabra. Sin sacerdotes nos quedamos sin el Pan de la Vida y sin el Pan vivo bajado del cielo y entregado para la Vida del mundo (Jn 6).

3. PREPARÉMONOS PARA QUE LA PASCUA SEA UNA FIESTA DE LA VIDA.
   Acerquémonos cada Domingo para encontrarnos con Cristo que nos espera con la Mesa servida de su Palabra, de la cual todos podemos alimentarnos. La Belleza de la Palabra nos ayuda a entrar en la Belleza de la Oración y con ambas, podemos abrazarnos a la belleza de la Cruz, donde brotan sangre y agua , símbolos de la Vida para que realicemos los gestos del Amor más grande, que se hacen Ofrenda entregada , nos dan su Presencia y así tengamos vida eterna.

   Abrámonos a Cristo viviente, que quiere hacer con su Pascua, una fiesta en lo profundo del corazón de cada hombre y mujer y mirar especialmente a los jóvenes para que lo encuentren y descubran su llamado a la vida y a la vocación al sacerdocio dando sus vidas por amor.

   Con un corazón nuevo, podemos hacer un mundo mejor y se cumpla lo que pidió Pablo VI en la Naciones Unidas hace mucho tiempo: Que en el mundo, como un pan para todos, hagamos que en la mesa de la vida se repartan mejor los bienes y no se eliminen a los comensales.

   “En el marco del Año por la vida, celebremos esta Cuaresma y dentro de ella el Día del Niño por nacer, pidiendo al Espíritu Santo, Dador de Vida, la fuerza necesaria para transformar la realidad y que cada niño y niña, encuentren al nacer, cuna, alimento y sobretodo unos brazos sanos y amorosos de padres y madres que los guíen y acompañen en su crecimiento.”

   En mi misión de anunciar todo el Evangelio los abrazo con mi bendición en Cristo, el Señor y María Madre de la Vida.

¡DIOS ES AMOR!

Baldomero Carlos Martini
Obispo de San Justo

“¡ELIGE LA VIDA Y VIVIRÁS!”

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