MENSAJE EPISCOPAL DE CUARESMA 2006
““Hijo, tus pecados te son perdonados, levántate, toma tu camilla y camina”
 (Mc 2,1-12)

 

      Nos enseña el Papa “La primera contribución que la Iglesia ofrece al desarrollo del hombre y de los pueblos, no se basa en medios materiales, ni en soluciones técnicas, sino en el anuncio de la verdad de Cristo, que forma las conciencias y muestra la auténtica dignidad de la persona y del trabajo, promoviendo la creación de una cultura que responda verdaderamente a todos los interrogantes del hombre”(MC)

    Mis queridos Pastores y Fieles, consagrados y laicos: quiero comenzar esta carta , este mensaje pastoral, con el Santo Padre Benedicto XVI : “ La Cuaresma es el tiempo privilegiado de la peregrinación interior hacia Aquel que es la fuente de la misericordia. Es una peregrinación en la que Él mismo nos acompaña a través del desierto de nuestra pobreza, sosteniéndonos en el camino hacia la alegría intensa de la Pascua”

1. Es una Peregrinación interior hacia Aquel que es la fuente de la misericordia.
   Inmersos en la realidad personal, familiar y social que nos envuelve, tenemos la experiencia del caminar de cada día, con toda su carga de acontecimientos que nos invaden para bien o para mal, según la respuesta de cada uno de nosotros.

   El que peregrina sabe hacia donde quiere ir, tiene un horizonte luminoso , una meta importante que lo anima y las fuerzas para no detenerse por nada , ni ser desviado por nadie.

   Es un camino interior, en medio de tantos ruidos, es un peregrinar desde el corazón , como sacando fuera la verdad de lo que somos , que nos va haciendo descubrir nuestras debilidades e inconsistencias, en nuestros comportamientos y actitudes , en nuestros sentimientos y motivaciones .Si hay sinceridad y disponibilidad para el cambio, es posible la conversión.

   El caminar codo a codo con los demás nos ayuda a descubrir nuestras parálisis, nuestras heridas , y todo lo que nos desalienta y detiene como al paralítico del Evangelio que necesita ser llevado por los demás , con el ejemplo de la fe de los otros que se hace esperanza y que nos pone ante Aquel que es la fuente de la Divina Misericordia, que sana y pacifica. Cristo es nuestra paz, su corazón se abre en la Cruz para darnos el Espíritu, que nos impulsa a la renovación.

2. Es una peregrinación en la que Él mismo nos acompaña a través de desierto de nuestra pobreza.
   La mayor pobreza es dejar a Dios de lado, y creerle al discurso del mundo que nos hace ponernos en el centro como en el primer pecado. El hombre no quiere aceptarse hombre y quiere ponerse en el lugar de Dios, y así nos fue, y así nos va. Miremos los titulares de los medios de “incomunicación”, fijémonos en los rostros de los hermanos, en las manos ensangrentadas por tanta formas nuevas de violencia, escuchemos el grito silencioso de niños no nacidos y denominados no deseados y ante el peligro institucional de ser eliminados. ¡Cuidado! prestemos atención a estos holocaustos modernos y camuflados. Descubramos en tantas miradas perdidas y sin horizontes de adolescentes, victimas de las mafias, de las drogas en los ricos y con el paco en los más pobres. Cuantas estructuras de poder que drogadas por ideologías foráneas, empobrecen la dignidad del hombre y de la mujer, acechan contra el matrimonio y la familia y ponen en decadencia a la sociedad y nos impiden se nación.

   En nuestras pobrezas personales e institucionales necesitamos peregrinar hacia dentro de cada uno, para descubrir a Dios en el rostro misericordioso de Cristo y en el rostro de cada hombre que sigue siendo víctima de otros hombres y nos interpela.

   Un humanismo sin Dios , la historia nos lo ha demostrado, tarde o temprano es un humanismo contra el hombre.

   La Cuaresma, con la belleza de la Palabra , de los sacramentos y de la caridad solidaria, nos hace encontrar a Cristo que siempre está con nosotros, como el que nos salva del espacio y del tiempo para sentirnos hijos y hermanos en los brazos de Dios , que nos ama para que amemos de corazón.

3. Él nos sostiene en el camino hacia la alegría inmensa de la Pascua.
   “Nadie puede acercarse a Mí , si el Padre que me envió no lo atrae” (Jn 6,44). En la Pascua de Jesús está la alegría de la salvación . En el árbol de la Vida que tiene su fuente en el corazón del Padre y se hace abrazo acogedor y lleno de ternura en el Cristo crucificado, ponemos todo lo que somos y vivimos para encontrar la armonía , precisamente allí, donde se unen el poder divino y la debilidad humana y la manifestación más grande del amor , que sana , porque siempre Dios es amor.

   Con S.S. Benedicto, les digo que “ la Cuaresma nos quiere guiar a esta salvación integral. Al dirigirnos al divino Maestro, al convertirnos a Él, al experimentar su misericordia gracias al sacramento de la Reconciliación, descubriremos una “mirada” que nos escruta en lo más hondo y puede reanimar a las multitudes y a cada uno de nosotros. Devuelve la confianza a cuantos no se cierran en el escepticismo, abriendo ante ellos la perspectiva de la salvación eterna. Por tanto, aunque parezca que domine el odio, el Señor no permite que falte nunca el testimonio luminoso de su amor.

   Los encomiendo a María , la madre que sabe de esperanza, para que en este camino cuaresmal de penitencia, oración y cambio de vida, nos preparemos como pueblo para que la Pascua sea una fiesta en lo íntimo de cada uno, de cada familia y de cada Comunidad.

   Que la fuerza sanadora de la Cruz, impulse a Argentina a encontrar su grandeza y su destino de ser una patria de hermanos, en la solidaridad, el amor y la paz.

   Los abrazo con mi oración y bendición y los espero cada domingo para celebrar juntos como hermanos, el Amor que en una Cruz, liberó a la humanidad.

¡DIOS ES AMOR!
Baldomero Carlos Martini
Obispo de San Justo

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