MENSAJE PASTORAL DE CUARESMA 2005
LES SUPLICAMOS EN NOMBRE DE CRISTO: DÉJENSE RECONCILIAR CON DIOS" (2Cor 5,20)

 

   Queridos hermanos: Como todos los años, el próximo miércoles, llamado de Ceniza, comenzamos con el ayuno , la abstinencia de carne y el signo penitencial de las cenizas, el arduo camino de la Cuaresma, tiempo fuerte de gracia y renovación. Cuaresma es signo y síntesis de la vida del cristiano, peregrino de la fe que camina con todos los hombres hacia la Casa del Padre y haciendo un camino especial hacia la Celebración vital de la Pascua anual.

   Ante la certeza de sabernos amados desde siempre por Dios y capacitados y urgidos para amarlo a El y a cada persona nos introducimos en un tiempo de conversión, de cambio de mente y de corazón y para reencontrar nuestra más profunda identidad. Recordemos: "En el momento favorable te escuché, y en el día de la salvación te socorrí. Este es el tiempo favorable, este es el día de la Salvación" (2Cor 6,2).

1. Por eso "ME GLORIARÉ DE TODO CORAZÓN EN MI DEBILIDAD PARA QUE RESIDA EN MÍ EL PODER DE CRISTO" (2 Cor. 12,7-10)

   Estas palabras que brotaron del corazón de Pablo, hombre conciente de su debilidad , que experimentaba una espina clavada en su carne , nos recuerda que debemos ponernos en el camino de la Cuaresma con la conciencia de nuestra debilidad y de nuestras heridas, de todo aquello que nos hace sufrir y nos pone a prueba en el cotidiano vivir.

   Nos ayudamos como Iglesia, a ponernos ante la luminosa realidad de la Cruz y de la Muerte de Cristo que nos expresa la certeza de que Dios nos ama y nosotros, débiles y pecadores, debemos estar atentos, para sentir en nuestras heridas y luchas la presencia del poder de la Cruz y escuchar como Pablo, la voz del Señor que nos dice "¡Te basta mi gracia! ,porque mi poder triunfa en la debilidad" y experimentar como el Apóstol: "Por eso me complazco en mis debilidades, en los oprobios, en las privaciones, en las persecuciones y en las angustias soportadas por amor de Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte".

   La Cuaresma nos ayuda a poner nuestra vida ante la Cruz del Señor para tener en nosotros los mismos Sentimientos de Cristo , que nos libera de los miedos y nos hacen caminar hacia la Pascua con un estilo de vida profundamente bautismal, configurados con El y convirtiéndonos en otros Cristos.

   Nuestro ideal, nuestro modelo, nuestra forma es Jesucristo. Al examinarnos desde dentro, sacando fuera de cada uno la verdad de nuestra vida, seamos capaces de confrontarla con la del Señor, espejarnos en El y caminar con El hacia Jerusalén para vivir su Muerte y Resurrección, Su Pascua.

2. Para esto :"EL QUE QUIERA VENIR DETRÁS DE MÍ, QUE RENUNCIE A SI MISMO, QUE CARGUE CON SU CRUZ CADA DÍA Y ME SIGA" (Lc 9,23-27).

   Es muy común en nuestros días , escuchar a personas que se comparan con ciertos personajes y así surgen frases que buscan justificar ciertas actitudes, que no tienen nada de cristianas, como estas: "todos lo hacen" " el mundo ha cambiado" " yo soy así" " qué tiene de malo" " no molesto a nadie" "me siento bien así" y tantas otras que manifiestan un conformismo ,la ley del menor esfuerzo o la mediocridad e indiferencia. Este volar bajo, nos impide apuntar al ideal más alto que es Alguien que nos mira con un amor tan grande desde la Cruz , que quiere abrazar todas las realidades humanas.

   No es el mundo nuestro modelo, es Jesucristo, el Hombre nuevo que nos quiere rehacer desde dentro a cada uno en esta Cuaresma, para que seamos hombres y mujeres nuevos, capaces de transmitir la alegría de vivir con sentido hasta la muerte.

   Así como el hijo prodigo, muchas veces, hemos malgastado la herencia en placeres pasajeros y como el otro hijo, hemos perdido la alegría de amar y el gozo de estar siempre junto al amor de Padre.

   Con dolor vemos cómo muchos jóvenes persiguen ideales funestos o la violencia que se apodera de nuestras calles y ciudades o la droga que destroza la integridad física y espiritual y el futuro de ellos. Cuánto duele, el menosprecio por la vida , el atropello a la dignidad humana y a los valores.

   Necesitamos apuntar la mirada y el corazón más allá, más alto. Por eso Jesús nos pide: "El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo" (Lc 14,25-33) Es la altura del amor.

   La Cuaresma nos invita a dejarnos enseñar, educar y formar por la Belleza del Evangelio, como camino luminoso para descubrir la Verdad que plenifica la vida y lleva a aceptar el Bien para ser más buenos.

   Es tiempo para dejarnos reconciliar en el Sacramento del abrazo misericordioso del Padre, la Confesión, que nos hace volver a Él, sanándonos y renovándonos como hijos y hermanos, en comunión. Se nos purifica el corazón y la mirada para descubrir el Rostro viviente de Cristo, que nos dice:

3. " CUANDO YO SEA LEVANTADO EN ALTO SOBRE LA TIERRA, ATRAERÉ A TODOS HACIA MÍ" ( Jn 12,32-36)

   La verdad de estas Palabras , se cumplen hoy, y de una manera clara, se nos hacen vivir como certeza en cada Cuaresma y en cada Semana Santa también en cada sufrimiento y en cada respuesta de amor sincero al prójimo , en cada Eucaristía y en todo momento de oración.

   En este Año Eucarístico debemos hacer del Sacramento del Amor Pascual, el corazón de la vida de cada uno , de cada familia, de cada Comunidad y de toda la Iglesia Local , que peregrina en San Justo.

   Hacer la experiencia de la Eucaristía como el corazón del Domingo y el Domingo como el corazón de la semana , para superar el rumbo materialista y secularista de nuestra sociedad actual.

   La Eucaristía, como fuente y culminación de todo, debe hacer sentir, el grito pascual de cada celebración, hecha vida, para que sacuda la realidad social y política, despertando la conciencia de la responsabilidad de un amor que urge hacerlo todo con honestidad y haciéndose cargo de los que más sufren.

   Sacerdotes y fieles todos, vivamos el momento de la Consagración como un encuentro con la belleza del Misterio y experimentando la exigencia de prolongar en la vida de cada uno de nosotros, la entrega de Cristo Jesús, su sacrificio, su ofrenda , su amor hasta el extremo: "Hagan esto en memoria mía": hagan lo que yo hice, vivan como yo vivo, amen como yo amo, sirvan como yo he servido.

   Que en cada sufrimiento y en cada prueba, escuchemos las Palabras de la Consagración y en nuestras debilidades y en todo lo que nos hace experimentar el dolor, nos dejemos atraer por el Cristo levantado en la Cruz: "Atraeré a todos hacia mí".

   Que en esta Cuaresma nos pongamos en la manos de Dios , como el barro en las manos del alfarero y que María, que conservaba y meditaba todo en su corazón, nos ayude a sentir muy dentro nuestro, el beso del Padre , que es el Espíritu Santo, para que nosotros nos parezcamos en todo más a Jesús.

   Reciban todos mi abrazo de Pastor hecho bendición y oración , especialmente para los que más sufren.

¡DIOS ES AMOR!
Baldomero Carlos Martini
Obispo de San Justo

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